jueves, 22 de enero de 2015

El inicio

Mi alma estaba perdida en un sin fin de oscuridad en donde no había cavidad para ningún rayo de luz, no veía esperanza en mi camino, tan sólo un vacío en mi mirada que me inundaba hasta el alma, un alma solitaria y perdida en un submundo lleno de dolor, frio y oscuridad, y pese a que la gente no lo entendiera, yo, sumida en aquel estado, me sentía cobijada por aquellos fríos brazos, de aquel que todo el mundo desconoce y sin embargo le teme, esos brazos que me mecían cada noche al dormirme entre lagrimas y llantos se convirtieron en mi más absoluto consuelo que podía hallar, no habían recriminaciones, simplemente un frio abrazo que cubría todo mi ser. Y así cada noche, me dormía acurrucada en mi misma, acomodada en aquel estado, hasta que llego él. Casi sin darme cuenta invadió mi ser, poco a poco, sin prisas, al igual que una pantera acecha a su presa, en silencio y con paciencia, esperando el momento idóneo, hasta que un día
me doy cuenta de que el es la razón por la que cada día sonrío, porque el sabe como hacerme sonreír a pesar de que las cosas no vayan como una quiere. Simplemente mi vida es perfecta y doy gracias a ello, creo que al fin me he dado cuenta de que por más que se busque se debe querer primero lo que se tiene y no lo que se desea, el paso del tiempo y de los años me ha dotado con muchas y grades experiencias, unas muy dolorosas, otras no tanto y otros muy sensacionales, pero todas con el mismo resultado... el aprendizaje y gracias a ello soy ahora quien soy, una mujer que jamás se rindió y hoy quiere todo lo que tiene, por supuesto que sigo teniendo sueños por cumplir, pero ya vendrán mientras disfruto de lo que tengo ahora, que es el... El único en mi vida que me ha hecho que vuelva a tener ilusión.

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